Teatroamater 042 Marisol Ferreira

Charlamos hoy con Marisol Ferreira sobre su carrera en el mundo del teatro

Marisol Ferreira: cuando el teatro te da la vida

La historia de Marisol Ferreira es la de tantas vocaciones que permanecen latentes durante años, esperando el momento adecuado para emerger. En su caso, el teatro apareció muy pronto, casi como un juego infantil, pero no fue hasta la madurez cuando se convirtió en una necesidad vital. “Aquello empezó como un juego en el colegio… y nunca me dio vergüenza subirme a un escenario”, recuerda.

Durante años, la vida la llevó por otros caminos: estudios, trabajo en una multinacional, familia, hijos. El teatro seguía ahí, como un deseo silencioso que se despertaba cada vez que ocupaba una butaca. “Cada vez que iba al teatro pensaba: yo podría estar ahí”. Pero no fue hasta que una reestructuración laboral la dejó sin empleo cuando el destino dio un giro inesperado. Y, casi sin buscarlo, el teatro volvió a salir a su encuentro.

Ese regreso no fue improvisado. Marisol entendió pronto que la interpretación exige rigor y formación continua. “Cuando vi que esto iba más allá de pasarlo bien, supe que tenía que formarme en serio”. Desde entonces, su trayectoria se ha construido a base de aprendizaje constante, rodeada de maestros que han marcado profundamente su manera de entender el oficio, especialmente Antonio Saura, a quien define como mentor y motor creativo. “Es quien saca de mí cosas que yo no sabía que tenía”.

Su recorrido la ha llevado a enfrentarse a personajes complejos y exigentes, especialmente dentro del teatro clásico. Lejos de buscarlo, fueron los textos y los directores quienes la condujeron hasta ahí. “El teatro clásico no permite trampas, exige respeto absoluto por la palabra”, explica, consciente de que en esos textos está la raíz de la interpretación.

Aunque durante años se la ha asociado al drama, Marisol ha descubierto también el reto —y la dificultad— de la comedia. Un género que, lejos de ser ligero, requiere precisión milimétrica. “La comedia es un metrónomo: no puedes perder el tiempo ni esconderte en las pausas”. Un aprendizaje que hoy disfruta tanto como el drama, aunque confiese que siempre vuelve a necesitar textos que la sacudan por dentro.

Esa inquietud creativa la llevó a fundar Ecléctica Teatro, un proyecto propio nacido de la necesidad de elegir qué contar y cómo hacerlo. “Quería decidir qué obras hacer y con quién, sin depender de inercias de grupo”. Un modelo flexible, pensado para que cada proyecto encuentre a sus intérpretes y no al revés.

Paralelamente, su trabajo en Agosto del 36 le ha permitido encarnar uno de los grandes personajes del teatro lorquiano: la madre de Bodas de sangre, en una versión musical innovadora y arriesgada. Una experiencia que define como un regalo. “Que te ofrezcan la madre de Lorca es algo que te atraviesa”. El montaje ha sido reconocido con numerosos premios y una gran respuesta del público, confirmando la vigencia de Lorca desde nuevas miradas.

Otro pilar fundamental en su trayectoria actual es Aladroque Teatro, donde ha encontrado una forma de trabajo basada en el rigor, la profundidad y el compromiso escénico. “Aquí no se viene a pasar el rato: se viene a trabajar de verdad”. Con montajes como Locas —avalado por premios y público— y el inminente estreno de Versus, Marisol sigue explorando personajes femeninos intensos y textos que remueven conciencias.

Aunque también ha trabajado en cine y audiovisual, Marisol lo tiene claro: “Si puedo elegir, siempre elijo teatro”. Ese contacto directo con el público, ese intercambio inmediato de energía, es lo que da sentido a su oficio.

Hoy, con el tiempo y la libertad necesarios para dedicarse por completo a la escena, Marisol Ferreira resume su relación con el teatro de una forma tan sencilla como reveladora: “No vivo del teatro, pero el teatro me da la vida”.

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