Charlamos hoy con Virginia Alcántara del grupo de teatro Marearte, un grupo de teatro aficionado de San Fernando que ha hecho de la comedia su seña de identidad. En la conversación, conocemos por dentro a una compañía nacida en 2022 del impulso y las ganas de seguir haciendo teatro.
MareArte lo tiene claro: su objetivo es divertir y divertirse. No buscan moralejas ni grandes discursos, sino que el público salga del teatro con una sonrisa y la sensación de haber desconectado durante un buen rato. Y, por lo que cuentan, lo consiguen. Las carcajadas constantes en funciones recientes —como la celebrada en Los Barrios— son el mejor termómetro de que su propuesta funciona.
Hablamos de sus dos montajes actuales. Por un lado, Una familia normal, una comedia de enredos donde las infidelidades cruzadas, las madres entrometidas, una herencia inesperada y una galería de personajes imposibles convierten el salón de una casa en un auténtico caos escénico. Por otro, la comedia El velatorio, donde la muerte —en plenas fiestas— sirve de excusa para un desfile de visitas inesperadas, situaciones surrealistas y giros que prefieren no desvelar para mantener la sorpresa.
Detrás de ambas propuestas está la labor de Carlos Hurtado, director y autor de los textos, a quien el grupo reconoce paciencia infinita y una especial habilidad para trabajar la improvisación. Esa preparación les da seguridad sobre las tablas y refuerza el espíritu de equipo que, según cuentan, es una de las claves de su continuidad.
Más allá del escenario, MareArte funciona casi como una familia. Ensayan dos días por semana, compaginan trabajos y responsabilidades personales, y organizan incluso convivencias fuera del ámbito teatral. No cuentan con grandes subvenciones ni estructuras institucionales sólidas, pero sí con algo que resulta más determinante: compromiso, entusiasmo y pasión por el teatro.
En la entrevista también hay espacio para los nervios antes de salir a escena, para las anécdotas —como quedarse en blanco en plena representación— y para esa sensación única de escuchar los aplausos del público en pie. Porque si algo transmite Virginia es que el teatro, además de entretenimiento, es una forma de liberación y de crecimiento personal.
Cerramos el episodio con la vista puesta en nuevos proyectos —una futura comedia titulada provisionalmente La cena y varias piezas cortas en preparación— y con una invitación clara: anímense a hacer teatro. Porque, como bien dicen, subir a un escenario y provocar la risa es una de las formas más hermosas de compartir vida.
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