Creada y dirigida por Manuel Pérez, la obra apuesta por el teatro gestual para narrar, sin palabras, las peripecias de un grupo de ancianos que viven en una residencia regida por cuatro religiosas. A través del humor y de un cuidado trabajo corporal, el montaje combina ternura, comicidad y crítica social para mostrar cómo sus protagonistas afrontan las dificultades cotidianas sin perder las ganas de vivir.
Con esta propuesta, el certamen vuelve a demostrar la diversidad de lenguajes escénicos presentes en esta quinta edición.

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