El VII Certamen Nacional de Teatro Amateur «Mayores a Escena» llegó este pasado sábado a su final, dejando sobre las tablas mucho más que un conjunto de obras a concurso: historias, encuentros, complicidades y la demostración de que la edad no es un límite para seguir creando.
Hay certámenes que se miden por el número de
compañías participantes, por la cantidad de premios acumulados por sus grupos o
por la trayectoria de quienes suben al escenario. Y hay otros que a todo ello
añaden algo más difícil de contabilizar: lo que sucede alrededor de las
representaciones. En Santa Pola, durante estas jornadas, el teatro ha
servido precisamente para eso.
La séptima edición de «Mayores a Escena» ha
reunido a compañías procedentes de distintos puntos de España después de
recibir 82 propuestas de 73 localidades, una cifra que explica por sí
sola la dimensión que ha adquirido esta convocatoria. El certamen está
organizado por la Compañía Internacional Teatro Rayuela y el Ayuntamiento
de Santa Pola, con la colaboración de la Casa de Cultura, el grupo
anfitrión Nuevo Resurgir y la Fundación Juan Perán.
Y detrás de lo que el público ve durante cada
función hay también un trabajo menos visible: selección, coordinación,
recepción de compañías, preparación de los espacios, comunicación, venta y
control de entradas, atención a los grupos y funcionamiento técnico. Es
precisamente ese trabajo de Gonzalo Fernández, Pilar Piñeiro y todos los
demás miembros del grupo el que permite que, cuando las luces se apagan en la
sala, todo parezca sencillo.
Cinco propuestas a concurso
El certamen comenzó con «Mil amaneceres»,
de El Duende de Lerma, compañía procedente de Lerma, en Burgos, y ganadora
de la anterior edición. La propuesta, escrita por José Luis Alonso de Santos
y dirigida por Reme Rodríguez, puso desde el primer día sobre el
escenario una combinación de emoción y componente visual que servía también
como declaración de intenciones de lo que iba a ser esta edición.
El segundo encuentro cambió completamente de
registro. Espantanublos Teatro, de Teruel, llegó con «Pequeño
asesinato», adaptación de Un petit meurtre sans conséquence, de Jean-Pierre
Martínez. Humor, misterio, equívocos y situaciones que se complican fueron
los ingredientes de una propuesta que permitió comprobar cómo el teatro amateur
puede desenvolverse también en terrenos próximos a la comedia de enredo.
La tercera jornada estuvo protagonizada por La
Garnacha Teatro, de Logroño, con «Destinatario desconocido», una
obra basada en la novela de Kressmann Taylor y adaptada por Vicente
Cuadrado. El montaje introdujo en el certamen otro tono y otra forma de
construir la tensión dramática, demostrando la amplitud de registros que cabía
encontrar en la programación. La compañía riojana llegaba, además, avalada por
una larga trayectoria y numerosos reconocimientos.
Después del paréntesis entre las dos semanas
de programación, el certamen regresó con «Tal vez soñar», de MARU-JASP,
de Alcalá de Henares. La obra de Antonio Tabares se mueve entre realidad
y sueños y aborda cuestiones relacionadas con el amor, los recuerdos y los
vínculos que permanecen con el paso del tiempo. Una propuesta de carácter más
íntimo que introdujo otro ritmo en la programación.
La última propuesta competitiva llevó hasta
Santa Pola el universo de Federico García Lorca. Antagonista Teatro,
de Tarragona, presentó «Los centros de Lorca», una creación de Marta
Antolín construida a partir de fragmentos de la obra lorquiana, sus poemas
y su música. La propuesta plantea una aproximación propia y contemporánea a un
autor que continúa ofreciendo posibilidades para la creación escénica.
Una gala ágil, cercana y compartida
Finalizada la competición, el cierre corrió a
cargo de Nuevo Resurgir, grupo de teatro de mayores de Santa Pola y
anfitrión del certamen. Su participación sirvió también para integrar la
actuación del grupo en una gala de clausura y entrega de premios que mantuvo un
ritmo ágil y entretenido para el público.
Las diferentes intervenciones de los miembros
del grupo organizador fueron aportando humor, interpretación y momentos de
complicidad, contribuyendo entre todos a que el acto resultara dinámico y
cercano.
A lo largo de la gala se sucedieron distintas
situaciones de carácter humorístico en las que participaron varios integrantes
del grupo. Entre ellas tuvieron una especial acogida las intervenciones de Pilar
Román, en sus papeles de yonqui y novicia, así como la labor de Pilar
Piñeiro como "peculiar" maestra de ceremonias, conduciendo el acto con
profesionalidad, naturalidad y sentido del humor.
Más allá de estas intervenciones concretas, el
resultado fue fruto de una labor colectiva, en la que cada participante
aportó su presencia y su trabajo para construir una gala distendida y mantener
el ritmo necesario en este tipo de eventos.
Mucho más que cinco representaciones
Si algo queda después de recorrer las jornadas
de «Mayores a Escena» es que existe un elemento que define especialmente
la convocatoria: su apuesta por el teatro realizado por personas mayores de 55
años.
Y quizá ahí está una de las claves del evento.
No se trata únicamente de ofrecer un escenario a quienes ya llevan años
haciendo teatro. Se trata también de defender la cultura como espacio de
participación y de demostrar que la creación artística puede seguir formando
parte de la vida con independencia de la edad.
Más allá de las funciones, el certamen ha
dejado también espacio para el encuentro entre las compañías, las
conversaciones después de las representaciones, el intercambio de experiencias
y la convivencia que forma parte de cualquier certamen teatral. Porque una
convocatoria como «Mayores a Escena» no se construye únicamente sobre el
escenario, sino también en todo aquello que sucede alrededor de él.
Todo ello requiere además un trabajo que pocas
veces aparece ante el público: técnicos, personal de la Casa de Cultura,
organización y compañías tienen que coordinarse para que cada función pueda
desarrollarse. Es la parte menos visible de un certamen, pero también una de
las imprescindibles para que el telón pueda levantarse cada jornada.
Santa Pola, punto de encuentro
La colaboración entre Ayuntamiento, Casa de
Cultura, Rayuela, Nuevo Resurgir, Federación de Teatro y las entidades
colaboradoras permite que un proyecto nacido alrededor del teatro de
mayores tenga una dimensión nacional.
Tal y como quedó patente durante la gala de
entrega de premios, cabe subrayar el apoyo del Ayuntamiento de Santa Pola al
certamen y al impulso de actividades para las personas mayores y el teatro
amateur.
Estas iniciativas contribuyen a que la
localidad se convierta durante esos días en punto de encuentro para compañías,
participantes y público procedentes de distintos lugares.
Entre el público también hubo espacio para la
inclusión. Varios espectadores ciegos acudieron acompañados de sus perros
guía y compartieron la experiencia teatral junto al resto de asistentes.
Una presencia que recuerda que la cultura y el teatro también pueden ser
espacios de encuentro abiertos a todos.
Y llegó entonces uno de los momentos centrales
de la gala: el anuncio de los reconocimientos de esta séptima edición.
Premios de «Mayores a Escena 2026»
La gala de clausura del VII Certamen
Nacional de Teatro Amateur «Mayores a Escena» reconoció el trabajo de las
compañías y artistas participantes con distintos galardones.
El Premio al Mejor Espectáculo 2026 fue
para «Destinatario desconocido», de La Garnacha Teatro, de
Logroño.
El Premio a la Mejor Actuación Femenina
recayó en Mymma Soto, de MARU-JASP, de Alcalá de Henares, por su
personaje de Inma en «Tal vez soñar».
El Premio a la Mejor Actuación Masculina
fue para Juan Herrero, de La Garnacha Teatro, por su personaje de
Martin Schulze en «Destinatario desconocido».
El Premio a la Mejor Dirección fue para
Marta Antolín y Vicente Cañón, de Antagonista Teatro, de
Tarragona, por «Los centros de Lorca».
El Premio a la Mejor Escenografía y Rubros
Técnicos correspondió a Espantanublos Teatro, de Teruel, por
«Pequeño asesinato».
El Premio Especial del Público al Mejor
Espectáculo fue para «Los centros de Lorca», de Antagonista
Teatro, de Tarragona.
Además, el certamen realizó un reconocimiento
al grupo de teatro Nuevo Resurgir por su labor y con motivo de su 39.º
aniversario, así como a la Fundación Juan Perán-Pikolinos por su labor y
apoyo al certamen.
El Sello de Calidad de Escenamateur
Durante la gala también se resaltó la concesión
del Sello de Calidad de Escenamateur al certamen «Mayores a Escena». Este
reconocimiento distingue a festivales, certámenes y programaciones de teatro
amateur que se adaptan en un alto grado a las recomendaciones de la
confederación para la organización de este tipo de actividades.
Al final, detrás de todo lo vivido durante
estos días, quedan muchas personas: Gonzalo, Pilar y el resto de
integrantes del grupo organizador, el personal técnico y de Cultura, el
Ayuntamiento, los patrocinadores y todas aquellas personas que han hecho
posible el certamen. A todos ellos, nuestro reconocimiento por su trabajo, por
el apoyo al teatro aficionado y por la hospitalidad con la que han recibido a
compañías y público.
Porque cuando el telón baja y los premios
quedan ya en manos de sus protagonistas, lo que permanece es precisamente
aquello que «Mayores a Escena» ha vuelto a poner sobre el escenario: las
ganas de seguir haciendo teatro, de encontrarse y de compartirlo, también
cuando los años pasan.

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